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Ven a nuestra casa a encontrarte con Dios
Has llamado a nuestra puerta y nuestra Comunidad te acoge con alegría. En este lugar, por los caminos de Francisco y Clara de Asís, intentamos vivir un encuentro con Dios. Deseamos que tú también goces de este don de gracia particular.
Mientras estés aquí:
* Te invitamos a buscar ante todo «el Reino de Dios y su justicia» y lo demás se te dará por añadidura (Mt 6,33). Disponte a escuchar a Dios que te ha hecho salir de lo cotidiano para conducirte al desierto, hablarte al corazón y afianzarte en Él (Os 2,16).
* Acoge el tesoro de la experiencia religiosa de la Comunidad: puedes participar en sus momentos de plegaria litúrgica, en su oración de contemplación y de escucha de la Palabra, en su silencio y en la alegría fraterna vivida en cada instante.
* Tu habitación es un ámbito privilegiado para la interioridad. En ella también puedes recogerte y orar a tu Padre que está presente en lo secreto y te recompensará (Mt 6,6).
* Si la soledad te pesa, recuerda que es tiempo favorable para encontrarte contigo mismo y con Dios que vive en ti porque «es bueno esperar en silencio la salvación del Señor» (Lam 3,26).
* Purifica tu corazón para «ver a Dios». Te aconsejamos que te atrevas a mirar con sinceridad tu vida y te dispongas a convertirte al Evangelio. Mejor dicho: a dejarte convertir al Evangelio.
* Si crees que necesitas ayuda puedes contar con las hermanas, pero no olvides lo más importante: ábrete sinceramente en Su Presencia para conocerte mejor, para conocer el sentido de aquello que Dios va obrando en ti, para ser confirmado/a en la fe.
* Se fiel y constante. Estate alerta, tú que has tenido el coraje de salir de tu tierra como Abraham (Gen 12) para repetir la palabra del joven Francisco: «Di, Señor, qué quieres que yo haga». Experimentarás que el Señor viene y trae con Él el premio (Ap 22,12). Aunque para ti será una sorpresa: Quizá esperabas conseguir «algunas cosas» y te encuentras con Alguien que te ha conseguido. Como María Magdalena la mañana de Resurrección: acudió a enbalsamar un cadáver y encontró un hombre rebosante de vida.
* Estando con nosotras, muchas cosas pueden no responder a tus deseos y a tus expectativas.
* Desde el principio debes vencer la desilusión de no encontrar absolutamente todo el carisma de san Francisco y de santa Clara tal como te lo esperabas. Ten en cuenta que estamos en camino y no es extraño que tropecemos. Nos obstante, no nos desanimamos, seguimos esforzándonos en progresar en el Seguimiento de Cristo.
* Encontrarás, tal vez, durante tu estancia en el convento, otras personas de ideas, caracteres, experiencias y mentalidades diversas... Esto no tiene que molestarte y menos ser motivo de discusiones o posturas enfrentadas sino ámbito de enriquecimiento mutuo mediante la escucha respetuosa y atenta. Son tus hermanos/as. Reunidos en el nombre de Cristo debemos procurar un clima de amor expresado en el humilde servicio, en la delicadeza y en el recíproco y buen ejemplo.
* Enriquecido/a con una nueva experiencia volverás a tu vida ordinaria. Dios hará de ti un testigo de su Evangelio allá donde vivas, en tu familia, en tu trabajo, en tu Comunidad.
Sé Bienvenido/a a nuestra casa, y recuerda que siempre que llames a nuestra puerta serás bien recibido/a
y podrás ver en quien te abra una AMIGA, una HERMANA.
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