Itinerarios de Oración

velasUn cristiano que quiera aprender a orar, no necesita más que abrir el alma ante Dios y dejarse llevar del Espíritu. Sin embargo, muchas veces, cuando queremos orar, no sabemos qué hacer. No nos satisfacen las oraciones aprendidas en la niñez.
La participación en las masivas liturgias dominicales y sacramentales nos dejan la sensación de mera fórmula de cumplimiento. Tenemos hambre de otra cosa, pero no sabemos de qué. Y sobre todo, no sabemos cómo.

A continuación, te proponemos unas pautas que pueden ayudarte si quieres aventurarte en el camino orante.

Preparándote para orarRostro CSD

  • Elige un LUGAR tranquilo, silencioso y apacible para hacer la oración.
  • Puede ayudarte orar ante una IMAGEN, un ICONO o poner una MÚSICA suave de fondo, un canto, etc.
  • Busca una POSTURA suficientemente cómoda y relajada.
  • También es importante el TIEMPO que se dedica a la oración. Determina con antelación el momento del día que vas a dedicar a la oración y su duración, y procura atenerte a él, aunque te cueste.
  • Es una gran ayuda, al principio, poder orar JUNTO A OTROS. Ayuda a ser constantes, a permanecer.

Orar con la Vida

paz-y-bien

ABRE el corazón a Dios. Toma conciencia de que Dios está en ti y tú en Dios.

FÍJATE en un acontecimiento vital que sea realmente importante para ti y desees llevar a la oración. Puede ser un acontecimiento ya vivido o por vivir.

REPASA en tu mente por qué es importante para ti o en tu vida.

ACÓGELO objetivamente, presentándoselo al Señor tal cual es, sin manipularlo ni desfigurarlo por miedo o según tus propios deseos.

MIRA qué sentido tiene ese acontecimiento en el conjunto de tu vida.

Míralo ahora CON OJOS DE FE, desde Dios. ¿Tiene ahora un sentido distinto? Acaso descubras que desde Él puede tener un significado nuevo en tu vida.

Que tu actitud sea la de CONFIANZA en El, la de quien desea aceptar lo que El quiera. Si no te gustan sus planteamientos díselo, insiste con los tuyos, pero a la vez pídele luz y fuerza para acoger lo que El quiere. Si te agrada, dale las gracias.

Considera QUÉ ES LO QUE EL SEÑOR QUIERE de ti y pídele su GRACIA para comprometerte en esa tarea y llevarla a cabo.

Orar con la Biblia

DE LA DISPERSIÓN AL RECOGIMIENTO

  • Entra en un «espacio de oración», en soledad y silencio.
  • Toma conciencia de ti misma en la realidad que vives con actitud de apertura a Dios. Con sencillez, en verdad y en un clima de confianza, sin artificios.

PON TU VIDA EN PRESENCIA DE DIOS

El acto de oración comienza con un «Estoy aquí» dirigido a Dios, con quien te vas a relacionar. No es exactamente hacer acto de presencia, es más bien, reconocerse en la Presencia, disponerse a acogerla, a recibirla y dejarse mirar por Él.

PIDE AL ESPÍRITU QUE ABRA LOS OÍDOS DE TU CORAZÓN

para que puedas escuchar lo que el Señor quiere decirte. Pídele que sea Él quien ore en ti pues «nosotros no sabemos orar como conviene pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rom 8,26)

LECTURA PAUSADA Y ATENTA DEL PASAJE BÍBLICO

elegido de antemano, según el proceso personal que se vive.

  • Imaginativamente, me identifico con uno de los personajes de la escena o me introduzco en ella como un personaje más.
  • Me siento implicada y afectada por aquello que miro y escucho.
  • No me limito a observar como espectadora. Intervengo. Cuanto allí sucede me afecta directamente a mí. Puedo sentir ganas de huir de allí pero no lo hago.
  • Vivo una relación afectiva. Es el centro vital de la oración. La relación con Dios no es real hasta que nace del corazón. Evita la racionalización defensiva.

ORACIÓN

  • Silencio prolongado para volver a escuchar con el corazón el pasaje evangélico, para acoger lo que el Señor te dice o quiere de ti.
  • Dialoga con Él, con sencillez, como con un amigo.
  • Acaba con una oración de abandono, de acción de gracias o súplica.

Orar ante el icono del Cristo de San Damián

Para los cristianos orientales el icono es una representación del Dios vivo, una teofanía. Todo icono posibilita el encuentro personal con la gracia del Espíritu, con aquel a quien representa; es como un lugar teológico, presencia de Dios que revela su misterio, ilumina y estimula en el camino personal hacia la santidad y la participación en la vida divina. Un icono de Cristo es un lugar de contemplación y una confesión de fe en la persona de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Orar ante el Cristo de San Damián es una gracia singular e imborrable, y un privilegio si lo haces en Asís, a los pies de la imagen misma de la vocación franciscana. Para entrar en su misterio hay que mirar a Jesús, contemplarlo y orar desde el evangelio de Juan, su verdadero trasfondo teológico, para quien el Cristo de la pasión es a un tiempo el Jesús de la historia y el Cristo glorioso, el siervo entregado y el Señor glorificado.

PÁRATE, deja a un lado el ajetreo y el ruido de la vida.

MIRA el icono con los ojos desempañados de esquemas y limpios de imágenes. No basta una mirada ansiosa y rápida: Tienes que percatarte bien de la armonía del conjunto, de cada uno de sus detalles, la luz, los colores, que la belleza estética ceda en favor de lo no controlable.

LLÁMALE repetidamente con estas u otras palabras:

xto-sdamian
Quisiera encontrarte, Señor,
pero sólo tú puedes mostrarme tu rostro.En el extremo de mi soledad
está tu cercanía.
En el vacío de mi pobreza
está tu plenitud gozosa.
En mi silencio sereno
tu posesión plena.Te encuentro, Señor,
cuando te busco
desde mi verdad desnuda

ESCUCHA A JESÚS decir: El que me siga no caminará en la oscuridad (Jn 8,12)

CONTEMPLA, déjate penetrar de la luz misteriosa encendida desde dentro de sus figuras, luz cuyo resplandor nunca se apagará para quien no se canse de contemplarlo. A medida que la contemplación del icono se hace revelación del misterio de Cristo, el Siervo exaltado, ésta debe dar paso a la adoración agradecida del que “era, el que es y el que viene”, “que nos amó y nos ha librado de nuestros pecados por su sangre”.

ADORA agradecido. Acoge el amor de Cristo, su comprensión, su vida, su proyecto…
como Vida para tu vida

CONFÍA, entrégate, «imita» su entrega por amor.

Hermanas Clarisas de Ávila · Convento Santa María de Jesús · Calle La Luna 3. 05003 Ávila · Teléfono: 920 220 583 · e-mail: compartiendo@clarisasavila.org

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